Campanas de atención

Utilizando sonidos para practicar la plena conciencia.

Si visitas alguno de nuestros centros o monasterios puede ser que escuches el sonido de una campana y que, de repente, la gente a tu alrededor deje de hablar y se deje de mover. Es una campana de atención. Cuando escuchamos el sonido de la campana, relajamos nuestro cuerpo y somos conscientes de nuestra respiración. Lo hacemos con naturalidad, lo disfrutamos, sin solemnidad ni rigidez.

Cuando escuchamos el sonido de una campana de atención, detenemos todas nuestras conversaciones y lo que sea que estemos realizando y traemos toda nuestra atención a nuestra respiración. La campana nos está diciendo:

Escucha, escucha,
este maravilloso sonido
me trae de vuelta a mi verdadero hogar.

Al detenernos a respirar y a restaurar nuestra calma y nuestra paz, nos liberamos, nuestro trabajo lo disfrutamos más y nuestro amigo frente a nosotros se vuelve más real. En casa podemos utilizar el timbrar del teléfono, las campanas de la iglesia de nuestra localidad, el llanto de un bebé, o incluso el sonido de las sirenas de los bomberos y las ambulancias como nuestras campanas de atención. Con sólo tres respiraciones conscientes podemos soltar las tensiones en nuestro cuerpo y en nuestra mente, y regresar a un estado del ser claro y refrescante.